miércoles, 28 de noviembre de 2007

El gato como amenaza para la biodiversidad

Recuerdo sentarme en el sofá en casa de una compañera de trabajo en Escocia y, al levantar un cojín, encontrarme, con siniestra mueca, la cabeza de un conejo. Ella me dijo, casi con orgullo, que era frecuente que su gato trajera a casa animales cazados. Su actitud me pareció poco consecuente, ya que ella era ecóloga y ecologista.


Foto: gatos domésticos pero con libertad de movimientos en una casa de labor en Sierra Morena.

Se desconoce con exactitud a cuánto asciende la población mundial de gatos. Según los productores de comida para animales, en 1998 se contaban 230 millones de gatos, con presencia en un 20% de los hogares mundiales. Estos mismos productores estimaban una población en España de 2.300.000 individuos en un 12% de los hogares. Sin embargo, estos recuentos no tienen en cuenta a la abundante población de gatos asilvestrados. Estimas en países anglosajones, incluyendo gatos “caseros” y asilvestrados, arrojan cifras de 5 millones de gatos en Canadá, 9 en el Reino Unido o 100 en los EE.UU. Si tenemos en cuenta que los productores de comida animal consideraban que los gatos en EE.UU. ascendían sólo a 60 millones, veremos que la población mundial de gatos puede sobrepasar los 300 ó 400 millones.
El gato, como vimos en una entrada reciente, se acercó al hombre aproximadamente 10.000 años A.C. al comenzar éste a acumular grano en silos. Sin embargo, sólo recientemente el hombre ha realizado sobre el gato una presión de selección fuerte por razones de estética. Durante todo este tiempo, el gato no pasó de ser un mero cazador de ratones (sentimiento que personalmente he observado frecuentemente en el mundo rural hoy en día). Esto quiere decir que durante miles de años el gato, aun conviviendo con el hombre, ha mantenido sus tendencias silvestres primarias. Es por ello que, en contraposición con el perro, mucha gente lo considera un animal, aunque doméstico, huraño e incluso agresivo. Sin embargo, lo que sucede es que el gato doméstico no deja de ser un gato montés nacido en condiciones domésticas, con sus instintos predatorios prácticamente intactos. Por poner un ejemplo, Adamec (1976) presentó a seis gatos domésticos, mientras comían su pienso comercial preferido, una pequeña rata viva. Pues bien, los seis gatos pararon de comer, mataron a la rata, y continuaron posteriormente la pitanza.
Este hecho, unido a su extraordinaria abundancia y prolificidad (una gata puede tener hasta 3 partos anuales de 4-9 cachorros cada uno), convierte al gato, sin su conocimiento, en una importante amenaza para la biodiversidad. Además se ha de tener en cuenta que el gato disfruta de otras ventajas: recibe cuidados sanitarios por parte de sus dueños, comida a voluntad y ha perdido buena parte de sus instintos territorial y nocturno.


Se estima que en EE.UU. la dieta de un gato asilvestrado se compone en un 90% de micromamíferos (ratones, topillos, musarañas, etc.) y pájaros (70 y 20% respectivamente). Sin embargo, como hemos visto, los gatos “caseros” no pierden su instinto predatorio y también cazan presas cuando tienen la oportunidad de salir al exterior. Se estima que estos gatos matan entorno a 3 y 40 animales silvestres al año, aunque se ha observado algún gato que llegó a cazar 1000. En conjunto, investigadores de la Universidad de Florida estimaron que los aproximadamente 15 millones de gatos de dicho estado mataban 271 millones de micromamíferos y 68 millones de pájaros anualmente. En total, en EE.UU. se estima que el número de animales silvestres cazados es de 1.000 millones de micromamíferos y varios millones de pájaros al año. En Canadá se habla de 140 millones de animales silvestres anualmente.
Sin embargo, el estudio más famoso lo realizaron Woods y colaboradores (2003) en el Reino Unido. Este autor, en colaboración con la cadena británica BBC, recogió los datos de predación de 986 gatos de 618 hogares durante el periodo del 1 de abril al 31 de agosto de 1997. Los dueños anotaron que sus gatos trajeron un total de 14.370 presas. Extrapolando al total del Reino Unido, eso significaría que los gatos británicos hubiesen cazado 92 millones de animales silvestres en dicho periodo, esto es, 220 millones anualmente. Estos 92 millones lo compondrían unos 57 millones de mamíferos, 27 de pájaros, 5 de reptiles y anfibios y 1 de invertebrados, además de peces y restos sin identificar. Un listado completo de las especies recuperadas en el estudio de Woods y cols. puede encontrarse aquí. Aunque parezcan números tremendos, sólo supondría que cada gato hubiera traído una presa cada 2 semanas. Sin embargo, como los propios Woods y cols. reconocen, estas cifras se hallarían subestimadas pues no todas las presas cazadas habrían sido llevadas a casa por los gatos, y otros animales habrían huido heridos.

El estudio de Woods y cols. (2003) indicaría que los gatos estarían poniendo en jaque incluso al más abundante paseriforme antropófilo, el gorrión común (Passer domesticus). El mencionado estudio, que se realizó durante la época de cría, indicaría que los gatos son responsables de la muerte de 9 millones de gorriones en el Reino Unido. Teniendo en cuenta que en este país habitan entorno a 3-4 millones de parejas de gorriones, la predación por gato se aproximaría a la productividad anual de este pájaro.


Esta foto está sacada de aquí.


Llegados a este punto, muchos lectores pensarán: “bueno, no veo problema en que los gatos maten unos cuantos gorriones, ratones y culebras. Casi mejor, ¿no?”. Pues bien, el asunto no es tan simple.
En los Cayos Menores de Florida existe una pequeña y aislada población de conejo de marisma (Sylvilagus palustris) de entorno a 100-300 individuos. Un estudio observó que los gatos asilvestrados fueron responsables de la mitad de la mortalidad de dicha especie a lo largo de un año. En Australia, los gatos asilvestrados mataron prácticamente todos los Malas (Lagorchestes hirsutus, una especie de marsupial en peligro extremo de extinción) criados en cautividad y liberados en el desierto de Tanami en 1990. Los mamíferos australianos son presa tan fácil para los gatos que uno solo de ellos fue responsable de aproximar a la extinción a una aislada colonia de ciertas especies de marsupial (Petrogale spp.) en Queensland. En Nueva Zelanda, por su parte, las especies evolucionaron sin la presencia de predadores terrestres. Los gatos han sido responsables de un 26% de las extinciones desde la llegada de los occidentales (en este caso la rata es la estrella con un 54%). En las Islas Canarias los gatos suponen una seria amenaza para varias especies autóctonas de lagargo gigante. Existe otros muchos ejemplos, pero dejemos estos botones como muestras.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que el hecho de que los gatos cacen tantas presas no supone sólo un problema para las propias especies cazadas, sino que supone una competencia fortísima para otras especies de carnívoros silvestres. Además, aunque no es el objeto de esta entrada, recordemos que los gatos amenazan la persistencia del gato montés europeo al hibridarse con él y que son un importante reservorio de enfermedades para otros felinos silvestres.

¿Qué medidas se pueden tomar al respecto? En EE.UU. existen campañas de captura y eutanasia de gatos en zonas protegidas. Estas campañas son criticadas por los defensores de los gatos pero apoyadas por los defensores de los pájaros, aunque también por los científicos. En general, a menudo se realizan campañas de esterilización que, al menos, controlan las poblaciones gatunas.
En Australia existe mucha preocupación por el asunto. Las medidas del gobierno australiano pueden consultarse aquí.

Foto: gato asilvestrado de Sierra Morena, posiblemente híbrido (pesaba cerca de 6 kg y obsérvese la similitud del pelaje).


¡Ah!, el cascabel no ayuda mucho a las presas. Por ejemplo, los pájaros utilizan principalmente la visión para vigilar, y además los gatos aprender a acechar a las presas sin hacer sonar el cascabel.

Alguna bibliografía:
*Adamec RE (1976). The interaction of hunger and preying in the domestic cat (Felis
catus): an adaptive hierarchy. Behavioral Biology 18:263-272
*Auckland Museum (2001) Unique New Zealand and the impact of introduced species. Education kit. 111pp. http://www.akmuseum.org.nz/downloads/UniqueNZ.pdf
*Coleman JS, Temple SA, Craven SR (1997) Facts on cats and wildlife: a conservation dilemma. Misc. Publications, USDA cooperative extension, University of Wisconsin. http://wildlife.wisc.edu/extension/catfly3.htm.
*Mead CJ (1982) Ringed birds killed by cats. Mammal Review 12:183-186
*Mitchell J, Beck RA (1992) Free ranging domestic cat predation on native vertebrates in rural and urban Virginia. Virginia Journal of Science 43:197-206
*Read J, Bowen Z (2001) Population dynamics, diet and aspects of the biology of feral cats and foxes in arid South Australia. Wildlife Research 28:195-203
*Woods M, McDonald RA, Harris S (2003) Predation of wildlife by domestic cats Felis catus in Great Britain. Mammal Review 33:174-188

Nota: el autor del presente blog no siente animadversión hacia los gatos, antes bien al contrario. Pero como en el caso del perro que muerde a un tranquilo paseante, la culpa no es del animal sino del dueño.

2 comentarios:

înu dijo...

¿qué es un antropófilo?¿que vive en el mismo ambiente que el hombre?¿que se alimenta de sus restos?
Aquí hay campañas de esterilización, pero la verdad esque no sirve de mucho. Yo veo camadas cada poco tiempo. Aquí les ponen pienso de gatos cerca de los contenedores de basura, pero supongo que los gatos prefieren comerse alguna paloma.

Mike dijo...

Excelente artículo. Felicitaciones al autor. Definitivamente estas cosas hay que difundirlas porque muchas personas ignoran o son incrédulas respecto a este tema. Los gatos gozan de gran fama y admiración pero son pocos los que notan, o aceptan, el impacto que estos adorables animalitos producen en el ambiente. Voy a compartir su artículo en mi Facebook y Twitter. Gracias!

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